Tesorería en tensión: cómo financiar el circulante sin ahogar el negocio
Descuento de pagarés, líneas de crédito, factoring o confirming. Cuándo tiene sentido cada uno.

Muchas empresas que cierran el año con beneficios pasan apuros en mayo. No es un problema de rentabilidad: es un problema de calendario entre cobros y pagos.
Identifica primero el desfase
Antes de pedir financiación conviene medir el periodo medio de maduración: cuántos días pasan desde que pagas a tus proveedores hasta que cobras de tus clientes. Si ese número crece, la solución no siempre es más crédito; a veces es renegociar plazos o revisar la política de cobros.
Las herramientas, por orden de coste
- Póliza de crédito. Flexible: pagas por lo dispuesto. Ideal para desfases puntuales y recurrentes.
- Descuento de pagarés y facturas. Adelantas cobros concretos. El coste depende del plazo, del tipo y de las comisiones de estudio, y el riesgo del librado sigue siendo tuyo salvo pacto contrario.
- Factoring sin recurso. Más caro, pero traslada el riesgo de impago a la entidad y puede sacar la deuda del balance.
- Confirming. Ordena tus pagos a proveedores y les permite anticipar cobros sin consumir tu propio riesgo.
El error más común
Financiar circulante con préstamos a largo plazo, o al revés: comprar maquinaria tirando de la póliza de crédito. Cada necesidad tiene su producto, y desajustar los plazos es lo que termina generando tensiones estructurales.
Prepara bien el expediente
Dos ejercicios cerrados, impuestos del año en curso, pool bancario actualizado y una explicación clara del destino de los fondos. Un expediente bien presentado no sólo se aprueba antes: se aprueba en mejores condiciones.
