Alquilar con seguridad: contrato, garantías y seguro de impago
Cómo reducir al mínimo el riesgo de impago antes de entregar las llaves a un inquilino.

Un impago de alquiler no se resuelve en dos semanas. Entre el primer recibo devuelto y la recuperación efectiva del inmueble pueden pasar muchos meses, con los gastos corriendo. Por eso casi todo se juega antes de firmar.
Estudia al inquilino antes que al contrato
Nómina o declaración de ingresos, antigüedad laboral, consulta de ficheros de solvencia y, si es posible, referencias del arrendador anterior. Como regla práctica, la renta no debería superar un tercio de los ingresos netos del hogar.
El contrato marca las reglas
Duración, actualización de la renta, reparto de gastos, obras y régimen de la fianza legal. Añadir un inventario con fotografías del estado del inmueble evita discusiones el día de la salida.
Garantías: fianza, aval y depósito adicional
La fianza legal de un mes está tasada, pero pueden pactarse garantías adicionales dentro de los límites que fija la ley según el tipo de arrendamiento. Conviene revisarlo caso a caso.
El seguro de impago
Cubre las rentas no percibidas durante un número determinado de meses y, muy importante, la defensa jurídica del procedimiento. La compañía estudia al inquilino antes de aceptarlo, lo que ya funciona como un filtro adicional. Revisa siempre el periodo de carencia, el número máximo de mensualidades y si incluye los daños causados por el inquilino.
Analizamos el perfil del inquilino y te decimos si la póliza va a ser efectiva antes de contratarla.
